Una elección clave para Latinoamérica y Estados Unidos

El proceso para la elección del Director General de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) está en su recta final y se definirá esta semana.

Se trata de la entidad de mayor importancia estratégica en un mundo donde la innovación y las tecnologías disruptivas están cambiando el funcionamiento y los procesos de creación y apropiación de valor de la economía mundial. La OMPI pertenece al sistema de Naciones Unidas y son los gobiernos quienes presentan sus candidatos. De los 10 candidatos originalmente nominados, se han retirado algunos que no lograron suficientes apoyos, quedando como los más opcionados los candidatos de la China, Wang Binyin, Singapur, Daren Tang, y Colombia, Marco Alemán.

Los principales países de occidente, incluyendo Estados Unidos, cuyas economías se fundamentan en la innovación y la economía del conocimiento, han visto con recelo el impulso de la candidatura china para regir los destinos de la definición e implementación de las políticas multilaterales en el campo de la propiedad intelectual. Algunos comentarios utilizan la figura de “poner el zorro al cuidado del gallinero”, y alegan que se está cediendo demasiado a China. Estas prevenciones ventiladas en la prensa internacional y especializada son compartidas sotto voce por otros países de Europa.

El candidato de Singapur, de ascendencia china, es una interesante opción pero muchos dudan que un postulante asiático pueda derrotar a la candidata china. Además, aunque el señor Tang es considerado una persona más conocedora de los asuntos de propiedad intelectual que la candidata Wang, carece de la necesaria experiencia multilateral para llevar a feliz término las complejas negociaciones que se llevan a cabo en el seno de la OMPI.

Los adversarios de la candidatura de China también señalan que éste país ejerce la dirección de otras agencias de las Naciones Unidas como la FAO y la OACI, dándole un desproporcionado protagonismo en el sistema de Naciones Unidas.

Sin embargo, es bien conocida la política de China de sumar votos a través de proyectos de cooperación y financiación, lo que hace que la candidata de ese país a la OMPI sea actualmente la favorita. Así, los candidatos asiáticos han generado gran controversia dentro y fuera de la organización, polarizando un debate que debe ser eminentemente técnico, dirigido a seleccionar la persona que tenga el mayor conocimiento en los temas cruciales que deberá afrontar la OMPI y la necesaria experiencia para enfrentar la negociación de los nuevos temas que eventualmente ampliarán el marco de aplicación de las patentes, como la inteligencia artificial o el internet de las cosas. En ese orden de ideas, recientemente el gobierno americano ha venido planteando la necesidad de “escoger cuidadosamente sus socios” en materia de propiedad intelectual, sugiriendo que la opción asiática no necesariamente es la más apropiada.

En ese contexto Marco Alemán, el candidato colombiano parece ser el único capaz de enfrentar con éxito la candidatura china, lo que sin duda se convierte no solo en una oportunidad para Latinoamérica sino para los países de Norteamérica y de Europa. Alemán tiene la experiencia multilateral, el conocimiento técnico, la plataforma de cambio y la ventaja de provenir de un país en vías de desarrollo cuya apuesta de gobierno, centrada en la economía naranja, se fundamenta en la propiedad intelectual.

Así, en los primeros días de marzo se conocerán los resultados de una elección cuyo proceso ha tenido una limitada difusión y que se ha convertido en clave no solo para Latinoamérica y Estados Unidos sino para buena parte de las economías occidentales. Esperamos que los países encargados superen las barreras políticas que hacen inoperantes las organizaciones multilaterales y sepan escoger la mejor candidatura para que brinde confianza para seguir avanzando en materia de propiedad intelectual.

Expresidente de oriGIn – Especialista en Intangibles. Luis F. Samper

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