Asistir los países miembros para que se puedan beneficiar de los sistemas de PI

El uso de la PI se encuentra altamente concentrado y todavía hoy ciertos países no le sacan todos los beneficios posibles. Numerosos países no logran identificar los efectos positivos que el sistema de PI podría brindarles para el logro de sus objetivos sociales y económicos. La OMPI podría ayudar a que los países miembros llenen ese vacío. Hoy en día, por más que brindamos asistencia, nuestros esfuerzos no siempre producen resultados significativos. Estoy convencido de que programas efectivos que facilitarían el acceso a los derechos de PI y su explotación para el progreso, deberían tener en cuenta de una parte, las ventajas aportadas por el sistema de PI y de la otra, los desafíos a los cuales los países miembros se enfrentan.

Esa aproximación holística, anclada en políticas coherentes y una asistencia técnica basada sobre una estrategia de medio plazo y adecuada al contexto, son esenciales para que la asistencia técnica de la OMPI produzca un impacto durable. Sin embargo, no es indispensable introducir nuevos programas. Sería mejor usar los recursos y los talentos que existen en la OMPI, coordinando nuestros esfuerzos a través de toda la organización. Cada nuevo proyecto será a la medida para cada país, con el objetivo de que los beneficiarios logren su independencia en términos de asistencia. Nuestro trabajo se enfocará en la fijación de metas basadas en resultados, análisis regulares con el fin de adaptarse a los cambios en el entorno o en las prioridades. Debería, igualmente, adoptar nuevos programas para llevar los beneficios de PI a otros sectores, como los asuntos ligados al desarrollo del turismo rural y los de la industria agroalimentaria, ambos tienen interés en agregar valor en razón a la calidad de sus productos.

La implementación de políticas de innovación es crucial para poder cumplir con los objetivos de desarrollo durable de las Naciones Unidas. La OMPI debe adoptar un papel de liderazgo en el compromiso de las Naciones Unidas en lo referente a las políticas y los programas que favorecen la innovación (SDG 9). Sin embargo, el trabajo de la OMPI debería influenciar discusiones más allá de los temas de innovación. Temas como la reducción de la pobreza y las desigualdades, y la promoción del crecimiento económico inclusivo y durable, son acelerados por la innovación y hacen parte de los objetivos centrales de la misión de la OMPI. Es este sentido, es imperativo participar de los trabajos que llevan a cabo Naciones Unidas y los Países Miembros.

Es claro que la OMPI guía los países miembros a sus búsquedas de asistencia técnica, pero cada país debería tomar las riendas de la cooperación, diseñando programas de trabajo que los llevarán en la dirección de sus propios objetivos. Además, los mejores resultados ocurren regularmente cuando los países toman el rol de socios en vez de participantes pasivos. El programa de Asistencia a Inventores, que se encuentra bajo mi dirección, es un buen ejemplo, ya que capacita a la oficina de patentes en la sensibilización y apoyo a sus inventores. Este enfoque requiere abandonar algunas prácticas actuales y moverse hacia el diseño de compromisos que ubican los países en un contexto de mayor sostenibilidad.

Impartiré un liderazgo diligente para reforzar la posición de la OMPI dentro de la comunidad relacionada con la Propiedad Intelectual (PI), aumentando la cooperación efectiva entre los Estados Miembros, profundizando la interacción con las OIG y las ONG, y mejorando los servicios con el fin de aportar mayor valor a nuestros usuarios.
Marco M. Alemán

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